jueves, 07 May 2015

El terremoto de Nepal puede llevar a una elevación en el cuidado institucional

El 25 de abril de 2015, un terremoto de magnitud 7,8 golpeó a Nepal. Los últimos estimados sugieren que murieron 7500 personas y 1,7 millones de niños fueron afectados, con escuelas, hogares y en algunos casos comunidades enteras destruidas.

Preocupantemente, en un momento en el cual los niños traumatizados necesitan más que nunca estar con sus familias, existe una preocupación creciente de que sean innecesariamente apartados de sus parientes cercanos. Dada la guerra civil en Nepal, los hogares inescrupulosos de niños y sus agentes ya depredaron a familias vulnerables en áreas rurales, prometiendo la seguridad y educación de los niños, pero en realidad los usan para juntar dinero de donantes bienintencionados y voluntarios.

Organizaciones como Next Generation Nepal están muy preocupadas de que el terremoto acelerará esta tendencia. Informan que el dinero de asistencia está inundando el país y que algunos hogares de niños ofrecen más lugares para los niños. Los esfuerzos de asistencia no llegan a villas muy afectadas y remotas lo suficientemente rápido como para detener el flujo probable de niños separados de sus familias y llevados a «orfanatos» que generan ingresos. UNICEF y otros socios de protección de niños en Nepal comenzaron una campaña para desalentar el voluntariado en orfanatos e incentivar donaciones a organizaciones respetadas que trabajen para apoyar a las familias. En  Family for Every Child apoyamos a Next Generation Nepal y UNICEF en este importante esfuerzo.

Sabemos demasiado bien cómo una emergencia como la que enfrenta Nepal puede moldear la manera en que un país cuida a sus niños durante los años sucesivos. Dentro de Family, organizaciones como Uyisenga Ni Imanzi en Ruanda y Muhammadiya en Indonesia todavía trabajan para revertir el incremento masivo de cuidado institucional que se dio tras el genocidio en Ruanda en 1994 y el tsunami en Indonesia en 2004.

Nepal tiene una fuerte tradición de familias extendidas y comunidades ampliadas que cuidan de los niños y la gran mayoría de los niños que fueron afectados por el terremoto, incluyendo aquellos que quedaron huérfanos, tiene miembros de su familia que pueden cuidarlos. Es en estas familias, no en los orfanatos, donde deben priorizarse los esfuerzos de asistencia. La historia nos dice que no lograr eso dejará un legado que dañará a los niños y familias en Nepal durante décadas. Revirtamos esta tendencia.